Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas

Educadores asociales - Fernando Savater

Al poco de asumir la presidencia Obama, leí más de un artículo comentando que vuelve a haber en Estados Unidos escuelas sólo para negros porque allí reciben una atención más especializada y obtienen mejores resultados. También en España hay partidarios de una educación separada por sexos, no para discriminar a las féminas, todo lo contrario: porque las chicas son más listas y educándose solas obtienen mejores resultados. Y no faltan padres que reivindican su derecho a no enviar a sus hijos a la escuela y educarlos ellos mismos en casa, una práctica que aseguran hace furor en los países más avanzados... y naturalmente también permite obtener mejores resultados. Porque no me negarán ustedes que son los resultados los que cuentan...
Pero resultados ¿de qué tipo? ¿Sacar mejores notas? ¿Más adecuada y fructuosa preparación laboral? En cualquier caso, por supuesto, nada que tenga que ver con la función social de la educación, que es el nuevo anatema. Lo que más conviene al educando, según estos educadores asociales, es aquello que individualmente mejor le prepare para la competición laboral, aunque sea a costa de las dimensiones cívicas -o sea, sociales- de su formación.
Porque nadie puede dudar que, si de educación para la convivencia se trata, a los que van a vivir juntos hay que educarlos juntos: sea cual fuere su etnia, su sexo o la religión familiar. No para que se lleven obligatoriamente bien, sino para que conozcan cuanto antes los motivos por los que podrían incurrir luego en la tentación nociva de llevarse mal. La única razón para separar ocasionalmente a unos alumnos de otros son las cuestiones estrictamente académicas: necesidad de clases de refuerzo, agrupación por materias o lenguas optativas, etcétera. Por lo demás, si de buenos resultados se trata, no está de más señalar alguno realmente histórico: si hoy el afroamericano Obama ha podido llegar a presidente de USA es gracias a que cuarenta años antes Johnson acabó con la segregación en la escuela: le han votado quienes están acostumbrados a sentarse junto a negros desde su infancia y les juzgan con toda naturalidad por sus méritos y no por el color de su piel.
En España, el más habitual caballo de batalla de la educación asocial es ahora la insistencia en el derecho de los padres a educar a sus hijos, que casualmente nadie pone en duda. En cambio, lo que algunos no sólo discutimos, sino que decididamente negamos, es que posean el monopolio de formar moralmente a sus vástagos. Que los padres les transmitan los valores que prefieran: pero que no nieguen a la escuela pública el derecho a enseñarles que también hay otras opiniones y otros criterios no menos respetables. Cuando hay padres que venden a la televisión las proezas sexuales de sus hijos de trece años o los noviazgos de sus hijas de catorce con acusados de asesinato, no parece mucho pedir. Hemos tenido un ejemplo fehaciente con las estentóreas declaraciones del padre de la infortunada Marta del Castillo, recibido en audiencia por el presidente Zapatero en un acceso demagógico literalmente patético. ¿Acaso quisiéramos que la interpretación de la justicia que reciben los jóvenes dependiese de una perspectiva tan lógicamente sesgada por el deseo de venganza y quizá por una secreta sospecha de irresponsabilidad? En tal caso, como alguien ha señalado, lo mejor sería que las penas a esos delincuentes se establecieran sacando la media entre lo que desean los padres de la víctima, que piden el descuartizamiento del culpable, y los del asesino, que le proclaman buen chico y piden su absolución...
Los padres que de verdad se preocupan por la educación en valores de sus hijos no les enseñan a pensar como ellos, sino a pensar por sí mismos. Y nadie es capaz de tal cosa si no conoce, además de las opiniones que ha mamado, las que han recibido no menos cordialmente otros y las razones de todas. Luego intentará elegir bien, como hemos hecho los demás con mil errores. Por lo demás, ¿educación para la ciudadanía? Hombre, en un país en que los medios de información clericales consideran el laicismo un desvarío de extrema izquierda y el establo "progre" llama fascista a reivindicar el derecho a ser educado en la lengua común... ustedes me dirán.



Ellas también valen para ingenieras (pero huyen) - Javier Sampedro

Los últimos estudios revelan que la aptitud matemática es muy similar en los dos sexos - Los prejuicios y los estereotipos sexistas juegan un gran papel en la elección de carrera - Las chicas dominan en todas las áreas salvo en las técnicas

Las chicas ya son mayoría en casi cualquier tipo de carrera universitaria: 63% en las carreras de Ciencias Sociales y Jurídicas; 64% en Humanidades; 59% en Ciencias Experimentales, y 74% en ciencias de la salud. La excepción es por ello más llamativa que nunca: las ingenierías y demás carreras técnicas, donde las chicas no pasan del 27%. Estas cifras españolas son similares a las del resto de países desarrollados, y se han interpretado tradicionalmente como una consecuencia de la menor aptitud de las mujeres para las matemáticas.
Pero la idea convencional de que las chicas tienen menos talento matemático que los chicos se está desmoronando bajo el peso de los datos. El último macroestudio dirigido por la psicóloga Janet Hyde, de la Universidad de Wisconsin (EE UU), acaba de presentarse en Science, y viene a unirse a otros trabajos recientes que también cuestionan la supuesta superioridad masculina en esa disciplina.

JAVIER SAMPEDRO http://www.elpais.com/articulo/sociedad/valen/ingenieras/huyen/elpepusoc/20080731elpepisoc_1/Tes


Hyde y sus colegas han analizado los resultados en test estandarizados de matemáticas obtenidos por más de siete millones de estudiantes de 10 estados norteamericanos. Pertenecían a los cursos 2º a 11º, que cubren casi toda la enseñanza primaria y secundaria. La conclusión es que las diferencias entre géneros son estadísticamente irrelevantes (y fluctuantes: a veces favorecen a los chicos, a veces a las chicas).

"Simplemente, ya no existen diferencias de género en el rendimiento matemático", dice Hyde. "De modo que los padres y los profesores tienen que revisar sus ideas al respecto".

El estereotipo de la torpeza femenina con las matemáticas lleva años persistiendo a pesar de un cambio de realidad social que lo desmiente: en Estados Unidos, las chicas se matriculan en cursos de matemáticas de secundaria tanto como los chicos, y ya dan cuenta de casi la mitad de los licenciados en ciencias exactas (48%).

"Las creencias populares ejercen una influencia increíble", asegura Hyde. "Si tu madre o tu profesor creen que tú no vales para las matemáticas, pueden tener un profundo impacto en tu autoestima matemática".

Un caso espectacular de este efecto quedó demostrado hace dos años por el psicólogo Steven Heine, de la Universidad de British Columbia en Vancouver. Heine sometió a 120 mujeres de unos 20 años a dos ejercicios de matemáticas separados por una prueba de comprensión de lectura que era distinta según el grupo de mujeres: un ensayo sostenía que las diferencias de habilidad matemática entre hombres y mujeres son de origen genético, y otro afirmaba que se deben a la experiencia.

Todas las mujeres sacaron una puntuación similar en el primer ejercicio, pero las mujeres que leyeron el ensayo genético hicieron el segundo ejercicio claramente peor. La torpeza femenina para las matemáticas tiene, por tanto, una parte de verdad autocumplida, como el rumor de que una empresa se va a desplomar en Bolsa.

La menor aptitud media de las chicas para las matemáticas es la razón que se suele aducir para que la escasez de mujeres en las carreras de Ingeniería, Tecnología y Ciencias Exactas, un fenómeno que afecta de modo similar a todos los países desarrollados. Pero los últimos datos descartan esa explicación. ¿A qué se debe entonces el fuerte sesgo de género en estas carreras?

Una razón podría ser que los rasgos psicológicos suelen mostrar en los hombres una dispersión poblacional mucho mayor que en las mujeres. Para cada rasgo, las mujeres se agrupan en una campana de Gauss bastante cerrada en torno a la media, y los hombres forman una campana más amplia. Para el caso que nos ocupa, esto debería implicar que los extremos de la distribución -los más torpes y los más hábiles en matemáticas- están ocupados sobre todo por hombres. Si las ingenierías se nutrieran sólo de los estudiantes extremadamente hábiles, quedaría explicado el sesgo de género en esas carreras.

Los investigadores de Wisconsin han examinado esta posibilidad. Entre el 5% de los estudiantes con mejores resultados, hay 1,5 chicos por cada chica. Y la cifra sube a dos chicos por chica si sólo se considera al mejor 1% de los estudiantes.

Esto confirma la hipótesis de la mayor variabilidad masculina, pero no resuelve el misterio del sesgo en las carreras: incluso si las ingenierías sólo se nutrieran del 1% mejor de los estudiantes, la razón de dos chicos por chica significaría un 67% de alumnos y un 33% de alumnas en la carrera. Y la realidad es que en EE UU sólo hay un 15% de alumnas en las ingenierías.

La conclusión es que el sesgo de género en las carreras técnicas no se debe a la supuesta inferioridad femenina para las matemáticas. Algunos datos anteriores ya apuntaban a ello: si se selecciona un grupo de chicas y chicos con igual aptitud matemática, los chicos siguen eligiendo carreras técnicas mucho más que las chicas. El problema, por tanto, parece relacionarse menos con el talento que con la motivación y otros factores psicosociales.

Un reciente estudio dirigido por la psicóloga social Mercedes López Sáez, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, y financiado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, analiza precisamente la influencia de esos factores psicosociales en el desequilibrio de las matriculaciones. Un desequilibrio que empieza a gestarse en la elección de modalidad (artes, humanidades y ciencias sociales, ciencias de la naturaleza y de la salud, o tecnología) que las chicas eligen en el bachillerato.

La mayoría de las chicas (55%) eligen la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales; otro 36% prefiere la de Ciencias de la Naturaleza y de la Salud; el 5% se matricula en la de Artes; y sólo el 4% elige la modalidad de Tecnología. El estudio de López Sáez y sus colegas examina cómo influyen en ello la actitud de los profesores y de los propios alumnos, las creencias estereotipadas sobre las diferentes modalidades de bachillerato, las actitudes implícitas hacia los hombres y mujeres que estudian medicina o una ingeniería, y la relación que mantiene cada sexo con el ordenador y la informática.

Según la encuesta entre los profesores, "se tiende a desvalorizar las modalidades de bachillerato que integran el área de letras (humanidades y ciencias sociales), tanto en lo que respecta a las capacidades intelectuales que requieren como a las posibilidades profesionales que abren". El desequilibrio de género se explica "por diferencias en actitudes y motivaciones debidas a la socialización, según las cuales los chicos se sentirían más inclinados hacia unas áreas, mientras que las chicas serían más proclives a otras".

Los prejuicios aparecen más instalados aún entre los propios estudiantes, donde "persisten fuertes estereotipos de género asociados a cada especialidad". Mientras que ven humanidades y ciencias sociales como una rama masculina y femenina por igual, sitúan tecnología siempre como una rama masculina. "Claramente", concluyen los autores, "la elección del bachillerato tecnológico de las chicas no se encuentra en este momento reforzada por el entorno social del grupo de pares".

Los estereotipos de los adolescentes (4º curso de ESO) tampoco ofrecen un cuadro muy luminoso: "Los adolescentes creen que la chica más femenina es la de ciencias naturales y de la salud, seguida de la de humanidades y ciencias sociales, siendo la chica del bachillerato tecnológico la considerada menos femenina". Inversamente, "en atribución de masculinidad a los chicos, la mayor puntuación la otorgan al chico del bachillerato tecnológico, seguido del de humanidades y ciencias sociales y del de ciencias naturales y de la salud".

El test para detectar las asociaciones implícitas que establecen los adolescentes ofrece el siguiente resultado: "Las actitudes implícitas hacia las mujeres médicas son más positivas que hacia las mujeres ingenieras; las actitudes implícitas hacia los hombres ingenieros son más positivas que hacia los hombres médicos; las actitudes hacia las mujeres médicas son más positivas que hacia los hombres médicos; y las actitudes hacia los hombres ingenieros son más positivas que hacia las mujeres ingenieras".

Por último, López Sáez y sus colaboradores han hallado un déficit en las chicas en las actitudes hacia la informática y el ordenador: "Tienen creencias estereotipadas más negativas que los chicos en cuanto a las características de la profesión, utilizan menos el ordenador y se consideran menos competentes que los chicos en informática y en el manejo de los ordenadores".

El peso de los prejuicios viene confirmado por otro estudio coordinado por Paola Sapienza, de la Universidad Northwestern de Illinois (Science, 30 de mayo), que demuestra que el déficit de las chicas en aptitud matemática depende críticamente del grado de desarrollo social de un país: es máximo en Turquía, desaparece en Noruega y Suecia y se revierte en Islandia.


El velo no es el velo - Vargas LLosa

La Generalitat, o Gobierno autónomo de Cataluña, ha obligado a un colegio público de Gerona a admitir a Shaima, una niña marroquí de ocho años, que desde hacía una semana faltaba a clases porque las autoridades del plantel le habían prohibido el ingreso mientras llevara el hiyab o velo islámico. El director fundó la prohibición en el reglamento del colegio, que rechaza en el atuendo de los alumnos "cualquier elemento que pueda causar discriminación". Por su parte, la Generalitat considera que "el derecho a la escolarización" debe prevalecer sobre las normas internas de los centros educativos.
A diferencia de lo que ocurre en países como Francia o el Reino Unido, donde hay leyes sobre el uso del velo islámico en las escuelas públicas, en España no existe legislación al respecto y hasta ahora el permiso o la prohibición de llevarlo estaba librado al criterio de los propios centros de enseñanza. Lo ocurrido con la niña marroquí establece un precedente que, de prevalecer y extenderse, abriría las puertas de la instrucción pública al llamado multiculturalismo o comunitarismo. A mi juicio, semejante perspectiva es sumamente riesgosa para el futuro de la cultura de la libertad en España.
A primera vista, semejante afirmación parecerá a algunos exagerada o apocalíptica. ¿Qué puede tener de malo que una pobre criatura, acostumbrada por la religión y las costumbres de su familia a tocarse con el hiyab lo siga haciendo en las aulas escolares? ¿No sería una crueldad obligarla a destocarse y lucir los cabellos a sabiendas de que, para sus creencias y usos comunitarios, tal cosa sería tan traumático como para las niñas cristianas exigirles mostrar el busto o las nalgas? De allí a considerar que prohibir el velo islámico a las niñas en los colegios públicos es prejuicio antimusulmán o etnocentrismo colonialista y racista hay sólo un paso cortito.
Sin embargo, no es tan sencillo. El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos. Es el símbolo de una religión donde la discriminación de la mujer es todavía, por desgracia, más fuerte que en ninguna otra -en todas ellas, aun las más avanzadas, se discrimina aún a las mujeres-, una tara tradicional de la humanidad de la que la cultura democrática ha conseguido librarnos en gran parte, aunque no del todo, gracias a un largo proceso de luchas políticas, ideológicas e institucionales que fueron cambiando la mentalidad, las costumbres y dictando leyes destinadas a frenarla. Una de esas grandes conquistas es el laicismo, uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia. El Estado laico no está contra la religión. Por el contrario, garantiza el derecho de todos los ciudadanos de creer y practicar su religión sin interferencias, siempre y cuando esas prácticas no infrinjan las leyes que garantizan la libertad, la igualdad y demás derechos humanos que son la razón de ser del Estado de Derecho.
Los colegios públicos de un Estado laico no pueden ser confesionales, porque si lo fueran y privilegiaran a una religión sobre otras, o sobre los no creyentes, ejercerían una discriminación inaceptable en una sociedad de veras libre. En ésta la religión no desaparece, se confina en el ámbito privado, fuera de las escuelas y las instituciones públicas. Los creyentes pueden constituir escuelas privadas de carácter confesional, desde luego, o impartir en las iglesias o en el seno de las familias todas las doctrinas y creencias en las que quieren educar a sus hijos. Pero la religión no puede invadir el dominio público sin que principios básicos de la cultura democrática, sobre todo la igualdad y la libertad de los ciudadanos, se resquebrajen y se establezcan privilegios y jerarquías abusivas.
El velo islámico en las escuelas públicas es una cabecera de playa con la que los enemigos del laicismo, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la libertad religiosa y de los derechos humanos, pretenden alcanzar unos espacios de verdadera extraterritorialidad legal y moral en el seno de las democracias, algo que, si éstas lo admiten, podría conducirlas al suicidio. Porque con el mismo argumento con que se pretende que el hiyab sea admitido en las escuelas se puede exigir, también, como han hecho y conseguido los islamistas en algunas ciudades de Europa, que haya piscinas municipales separadas para hombres y para mujeres pues para las hembras musulmanas resulta impúdico compartirlas con los varones. Y, si se trata de respetar todas las culturas y las costum-
bres ¿por qué la democracia no admitiría también los matrimonios negociados por los padres y, en última instancia, hasta la ablación del clítoris de las niñas que practican tantos millones de creyentes en el África y otros lugares del mundo?
El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras, y aunque es verdad que aun en las culturas más primitivas existen prácticas, usos y creencias que han enriquecido la experiencia humana y enseñanzas que las otras pueden aprovechar, también lo es que en muchas culturas sobreviven prejuicios y conductas bárbaras, discriminatorias y hasta criminales que ninguna democracia puede admitir en su seno sin negarse a sí misma y retroceder en el largo camino de la civilización que lleva andado.
Francia, donde el tema del velo islámico es objeto de viejos e intensos debates, lo ha entendido así y ha dado un buen ejemplo al resto de los países democráticos prohibiendo por ley, desde 2004, "el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país". Al principio, esta medida fue considerada por algunos supuestos "progresistas" como reaccionaria y sustentada en un prejuicio contra los inmigrantes de origen musulmán. No lo era. Por el contrario, su razón profunda es dar la oportunidad a todos, extranjeros y nacionales, de cualquier raza, cultura o religión, de trabajar y vivir en Francia en un ambiente de legalidad y libertad que les permita seguir practicando todas sus creencias y costumbres que sean compatibles con las leyes vigentes. Y, desde luego, renunciando a las que no lo sean, como hicieron las iglesias cristianas en el pasado, cuando tuvieron que acomodarse a las sociedades abiertas. Si se considera que la democracia ha significado un extraordinario avance sobre los regímenes despóticos y absolutistas de antaño, es difícil entender que ella pueda ser sólo válida para los demócratas y que los países democráticos, en nombre de la falacia de la equivalencia absoluta de las culturas, admitan en su seno enclaves antidemocráticos o prácticas reñidas con los principios básicos de la igualdad y la libertad.
Quienes defienden el multiculturalismo y el comunitarismo tienen una idea estática y esencialista de las culturas que la historia desmiente. Ellas también evolucionan, de acuerdo al avance de la ciencia y los intercambios que son cada vez más frecuentes en el mundo moderno de ideas y conocimientos que, poco a poco, van transformando convicciones, prácticas, creencias, supersticiones, valores y prejuicios. Un musulmán moderno de, digamos, el Líbano o El Cairo tiene muy poco que ver con los musulmanes fundamentalistas de Darfur que arrasan aldeas y queman a familias enteras por ser paganas y ponerlos dentro de la misma etiqueta cultural es tan absurdo como considerar idénticos, por ser cristianos, a los católicos generalmente tolerantes y democráticos de las sociedades abiertas de nuestros días con los inquisidores o los cruzados medievales que torturaban y asesinaban en nombre de la cruz. Si los países democráticos quieren ayudar de algún modo a que la religión musulmana experimente el mismo proceso de secularización que ha permitido a la Iglesia Católica adaptarse a la cultura democrática, lo peor que podrían hacer es renunciar a logros tan importantes como el laicismo y la igualdad para no parecer etnocentristas y prejuiciosos. No hay etnocentrismo alguno, sino universalismo y pluralismo estrictos, en no hacer concesiones en la defensa de los derechos humanos y de la libertad.
El sistema francés me parece más claro y más eficaz que el adoptado por el Reino Unido, donde el Estado ha transferido a los colegios e institutos de enseñanza la decisión de autorizar o prohibir el uso del velo islámico en las aulas. Pero esta potestad sólo vale en lo que concierne a los estudiantes. En cambio, las maestras están prohibidas de dar clases veladas, según una decisión del Poder Judicial del año pasado, luego de que una profesora se presentara en el aula británica embutida en un niqab, especie de carpa vestuario que cubre el cuerpo femenino de pies a cabeza. ¿No es absurdo que se prohíba a las maestras lo que se permite a las alumnas o viceversa?
En las fotos de la prensa de esta mañana, Shaima, la niña marroquí de ocho años, sonríe feliz con sus grandes ojos porque podrá ir al colegio portando el velo que, según le enseñó su abuelita, deben llevar siempre las buenas creyentes. ¿Seguirá siendo tan feliz ahora convertida en la excepción a la regla en su colegio? Yo creo que las buenas almas de la Generalitat catalana la han condenado a la infelicidad.

MARIO VARGAS LLOSA _ El país 07/10/2007

Nacionalismo excluyente

Entrevista a Fernando Savater por Rubén Loza Aguerrebere

El filósofo y ensayista Fernando Savater ha estado apenas unas horas en Montevideo, donde dio una conferencia sobre temas de su especialidad académica. Azote de totalitarismos, defensor de la democracia y combatiente sin armas contra las armas, ha dado estas respuestas a nuestras interrogantes.

Pregunta: Usted ha sostenido que el pueblo tiene un solo origen y la voluntad es cosa de cada uno de los ciudadanos. ¿Qué comentarios haría sobre la idea de nación como comunidad étnica opuesta a la idea de sociedad común de ciudadanos democráticos? ¿El nacionalismo vasco es una cosmovisión totalitaria?
Respuesta: Yo creo que el nacionalismo, como tiene historia, no tiene una única definición. Es decir, no es lo mismo el nacionalismo en el siglo XVIII, cuando es una ideología que trata de legitimar un poder más democrático, más popular, que los nacionalismos del siglo XIX y que muchos de los nacionalismos del siglo XX, que tuvieron esos aspectos bélicos y que han terminado finalmente oponiéndose, desde dentro de las propias democracias, a la creación de sociedades democráticas. A medida que ha ido pasando el tiempo y se ha ido desarrollando, tanto en el derecho como en la ciudadanía, el énfasis nacionalista se ha ido aplicando, para decirlo de alguna manera, en forma más reaccionaria: excluyente, en contra del inmigrante, en contra de compartir internacionalmente aspectos de la gestión. O sea que, hoy por hoy, lo que pudo haber sido un movimiento revolucionario en el siglo XVIII frente al poder absoluto de los reyes, es normalmente una muestra de interesado egoísmo frente a la extensión de los derechos democráticos.
P: ¿El problema de los nacionalistas es el de cómo hacer para convencer a quienes no son nacionalistas de las ventajas de la unidad territorial y de un Estado independiente?
R: Eso podría ser una buena solución si realmente los nacionalistas quisieran convencer a alguien. Pero no plantean su ideario como un proyecto político más, sino como la reivindicación de un derecho que debe ser acatado necesariamente. Lo que pasa es que ellos no quieren convencer a nadie. Si lo quisieran, no habría problema: harían una descripción de la situación, diciendo, “bueno, dentro de lo posible tenemos este proyecto”. Pero lo que ocurre es que es un derecho que ellos exigen ver cumplido y que los demás le regatean. No se trata para nada de convencer. Si existe tal cosa, como el pueblo vasco, sobra justificar si está bien o si está mal y cuáles son las ventajas para los demás o no. Ellos dicen que, simplemente, tiene que ser así, porque es la reivindicación de un derecho. Claro, el problema es que termina desembocando en algunos casos en la violencia, ¿no? Uno no trata de persuadir a nadie por la violencia para reivindicar un derecho indiscutible o inmarcesible, pero ocurre eso.
P:¿La causa del terrorismo es el nacionalismo?
R: No. Creo que hay nacionalistas que no son terroristas; tampoco ello se da totalmente en el antisemitismo o en el nazismo. Yo creo que no hay que confundir los peces con el agua. Lo que pasa es que no hay peces fuera del agua; y uno sospecha que cuanto más agua hay, aumenta la posibilidad de encontrarte con más peces, e incluso hasta tiburones...
P:¿Coinciden el PNV y ETA?
R: Ellos, ahora, están convergiendo en muchos postulados políticos fundamentales. ETA quiere que todo lo que se consiga en el País Vasco se obtenga por medio de la lucha armada. Así, de alguna manera, buscan reivindicar que lo que se ha conseguido se ha obtenido gracias a su lucha armada. El PNV prefiere, naturalmente, que las cosas se consigan mediante la propia intervención del PNV. Probablemente, ETA quiere las cosas de forma mucho más rápida, más radical. Y los nacionalistas quieren hacerlo todo de una manera más paulatina, más sibilina. Pero es evidente que el ideario nacionalista llamado moderado comparte con el ideario radical, digamos, un ochenta o un ochenta y cinco por ciento. Comparten, en todo caso, mucho más que con el resto de los demócratas.
P: El presidente Ibarretxe ha proclamado que hará un referéndum ratificatorio de su propuesta secesionista, sin tener en cuenta a las Cortes Generales. El presidente del Tribunal Constitucional ha dicho que, para ello, debería reformarse la Constitución. Mayor Oreja sostiene que no hay posibilidades legales ni jurídicas para ello. ¿Qué comentarios le sugiere todo ello?
R: Yo no soy experto en leyes, pero, por lo que he oído, se trataría de una ruptura con la Constitución y no de una reforma de la Constitución. Es decir, que dentro del marco legal actual no cabe esa propuesta de Ibarretxe. Pero esto, yo diría que para mí es lo de menos, porque el verdadero problema es que a un pueblo, a un grupo de ciudadanos atemorizados, hostigados, que prácticamente no se atreve a expresar sus opiniones sobre ningún tema, de pronto, y en medio de la violencia, se les va a preguntar sobre una cuestión decisiva, que naturalmente ellos verán como la única salida posible a la violencia. Nadie dice que estés dialogando con un asaltante cuando te apunta con una pistola y te pide la cartera y tú regateas si la das o no. Es decir, si no existiera la pistola ni se te plantearía el asunto de dársela. Al final se la vas a dar no porque él te explique la vida de su familia y sus problemas económicos, sino porque tiene simplemente una pistola en la mano. Entonces, si en algún caso saliese ese referéndum de Ibarretxe, y saliese algún voto afirmativo para él, ello no tendría nada que ver con la ideología. Y eso es precisamente lo que nosotros rechazamos. Nos negaríamos a admitir cualquier resultado mientras, de alguna manera, no se hubiese creado el marco de legalidad, de normalidad y de reconciliación, donde una cosa de éstas sea posible sin que parezca pagar el precio de algo.
P:¿Y en esta tarea está embarcada “Basta Ya”?
R: “Basta Ya” está embarcado en la movilización de la sociedad. Es decir, nosotros queremos, desde la movilización de la sociedad, mostrar que existe una sociedad vasca que no se agota en el nacionalismo vasco. Cuando los nacionalistas hablan de pueblo vasco, hablan de parroquia nacionalista. Bueno, queremos demostrar que el pueblo vasco es mucho más amplio que la parroquia nacionalista; queremos, también, movilizar la sociedad para que no todo dependa de decisiones tomadas en las alturas y para que se vea que hay gente capaz, que por lo menos intenta afirmarse y defenderse; y luego queremos, también, apoyar a los partidos políticos en su lucha directa contra la violencia de ETA. Y apoyar la ley de ilegalización de partidos políticos violentos y, en fin, las medidas del juez Garzón...
P: ¿Ante actos multitudinarios y pacíficos como los de “Basta Ya” podríamos pensar que está precipitándose el nacionalismo vasco?
R: Esas manifestaciones las hemos hecho pensando y buscando dar un cierto refuerzo y una cierta inyección de ánimo a una gente aislada, atemorizada y sin reconocimiento de los demás. Un acto como el del sábado 19 de octubre (una multitudinaria manifestación en contra del nacionalismo excluyente) fue un acto en el que la gente se sintió acompañada, se sintió de alguna manera entendida y salió a la calle a decir lo que pensaba sobre lo que tiene que estar callando diariamente. No me hago ilusiones de que eso cambie en un sentido o en otro, pero yo creo que habrá gente dentro del nacionalismo vasco que se de cuenta de ello, como lo que ocurrió con los empresarios vascos y otra serie de cosas que implican que el nacionalismo no tiene las cosas nada fácil. Y es más, se ha dado la cosa grotesca de que la prensa radical ha dicho que la manifestación ha sido un fracaso porque había doce o trece mil personas... bueno, si ya niegas lo que estás viendo con los ojos, pocas esperanzas debes tener en la persuasión, ¿no?

La marca - Manuel Vicent

Antes de que el niño llegue al uso de razón, su cerebro ya ha sido inoculado con todos los elementos fundamentales de los que no podrá desprenderse a lo largo de la vida. La papilla de cereales irá acompañada con canciones de cuna, que hablarán de ángeles, nubes blancas y dulces sueños, con palabras pronunciadas en una lengua que ya será para siempre indeleble. Éste es el primer ingrediente de la magdalena de Proust. De las cuatro esquinas de la cama los ángeles saltarán directamente al fondo del subconsciente de la criatura y enseguida llegará también la figura del demonio junto con el miedo a la oscuridad. El complejo de Edipo o de Electra comenzará a desarrollarse cuando un desconocido la tome en brazos y le pregunte a quién quiere más, a papá o a mamá, exigiéndole una respuesta súbita. El árbol de la ciencia del bien y del mal a cuya sombra germinará la inteligencia, está lejos todavía. Durante los primeros siete años, el cerebro del niño se halla a merced de todas las sensaciones y con ellas la magdalena de Proust irá tomando condimento, volumen y perfume. Las lecciones del catecismo, las caricias maternales, el pan de la alacena, las primeras advertencias del padre, el fuego del infierno, el aprender a atarse los zapatos, el volteo de campanas, la historia sagrada, los primeros juegos, los símbolos de la patria, las banderas, el equipo de fútbol, los himnos, los cuadernos, el primer castigo, el álbum de cromos, los escudos, el primer premio, el amor de los hermanos, las primeras lágrimas, la tarta de chocolate de cumpleaños y envuelto en papel de regalo, Dios propiamente dicho formando el sabor de la magdalena de Proust, que un día lejano ascenderá a la superficie mojada con camomila. La Iglesia considera que este territorio le pertenece por derecho divino, no está dispuesta a negociarlo con nadie y lo defiende a cara de perro contra el Estado. Aparte del negocio de la enseñanza, la Iglesia sabe muy bien que cualquier sensación irracional que se acuñe en la virginidad de la conciencia se convertirá en una marca imborrable. Cuando la inteligencia ocupe el córtex del cerebro y el individuo trate de desmontar todas las piezas que constituyen su espíritu, le será imposible separar la razón y la creencia, la educación y la memoria. A la Iglesia le importa muy poco lo que aquel niño haga a lo largo de la vida, porque está segura de que en una tarde de melancolía le emergerá Dios dentro de una magdalena y al final, aunque solo sea como cadáver, espera que vuelva al templo.